¿Realmente las mujeres tienen una mente más “pervertida” que los hombres?

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¿Quién fantasea más: hombres o mujeres? Revisamos qué dice la ciencia sobre deseo sexual, fantasías, flexibilidad y los mitos sobre la sexualidad femenina.

Existe una idea que aparece constantemente en conversaciones, redes sociales y grupos de amigos:

“Las mujeres parecen más tranquilas, pero en realidad tienen una mente mucho más pervertida que los hombres.”

¿Mito o realidad?

La respuesta científica es bastante más interesante que un simple sí o no.

Para comenzar, la palabra “pervertida” no es un concepto científico. Lo que los investigadores sí estudian son el deseo sexual, la frecuencia de las fantasías, su contenido, la diversidad de esas fantasías y cuánto coinciden con lo que una persona realmente quiere hacer.

Y cuando miramos esos datos aparece una conclusión clara:

hombres y mujeres fantasean mucho, pero no necesariamente de la misma manera.

¿Quién piensa más en sexo?

Aquí los estudios entregan una respuesta bastante consistente.

Un gran metaanálisis que reunió 211 estudios y datos de más de 621.000 personas encontró que, en promedio, los hombres presentan un mayor impulso sexual.

Eso se reflejó en que reportaban:

  • pensar más frecuentemente en sexo;
  • fantasear más sobre sexo;
  • experimentar deseo sexual con mayor frecuencia;
  • masturbarse más frecuentemente.

Cuando los investigadores corrigieron los resultados considerando posibles diferencias en la forma en que hombres y mujeres responden preguntas sobre sexualidad, la diferencia disminuyó, pero no desapareció.

Por lo tanto, si entendemos “mente pervertida” simplemente como pensar más veces en sexo, la evidencia no apunta hacia las mujeres.

Apunta hacia los hombres.

Pero ahí comienza la parte interesante.

Pensar más en sexo no significa tener fantasías más variadas

La frecuencia es solo una parte de la sexualidad.

Otra pregunta completamente diferente es:

¿qué imaginamos cuando fantaseamos?

Y ahí las diferencias entre hombres y mujeres empiezan a ser mucho menos simples.

Investigaciones sobre fantasías sexuales muestran que muchas ideas que las personas consideran extrañas, atrevidas o poco comunes son en realidad bastante habituales.

En un estudio con más de 1.500 adultos, los investigadores analizaron 55 tipos diferentes de fantasías sexuales.

El resultado fue llamativo:

muy pocas fantasías resultaron ser realmente raras.

Muchas fantasías que culturalmente podrían parecer “pervertidas” aparecían en una proporción importante tanto de hombres como de mujeres.

Las mujeres también tienen fantasías intensas

El estereotipo tradicional presenta a los hombres como sexualmente más imaginativos y a las mujeres como mucho más románticas o conservadoras.

La realidad no es tan simple.

Los estudios muestran que las mujeres pueden tener fantasías relacionadas con:

  • sentirse intensamente deseadas;
  • situaciones nuevas;
  • pérdida temporal del control;
  • dinámicas de dominación o sumisión;
  • personas diferentes a su pareja;
  • experiencias que probablemente nunca realizarían en la vida real.

Nada de esto significa que todas las mujeres tengan esas fantasías.

Tampoco significa que sean exclusivamente femeninas.

Los hombres también reportan muchas de ellas.

La diferencia parece estar más en cómo aparecen y qué significado tienen para cada persona que en una división simple de “fantasías de hombres” versus “fantasías de mujeres”.

Una fantasía no significa que quieras hacerlo realmente

Este probablemente sea uno de los puntos más importantes.

Imaginar algo sexualmente excitante no significa necesariamente querer experimentarlo en la vida real.

Las fantasías permiten jugar mentalmente con situaciones sin asumir sus consecuencias reales.

Puedes imaginar:

  • una situación arriesgada;
  • alguien completamente diferente a tu pareja;
  • algo que rompe tus reglas habituales;
  • una dinámica en la que pierdes el control.

Y aun así no querer hacerlo nunca.

Los investigadores especializados en fantasías sexuales advierten precisamente contra la idea de interpretar automáticamente una fantasía como un deseo real.

La mente puede explorar escenarios simplemente porque resultan excitantes dentro de la imaginación.

¿Es verdad que las mujeres fantasean más con perder el control?

Este es uno de los hallazgos que más se utiliza para alimentar el mito de la “mente pervertida femenina”.

Diversos estudios han encontrado que las mujeres reportan con mayor frecuencia que los hombres determinadas fantasías relacionadas con sumisión sexual.

Pero aquí hay que tener cuidado.

Investigaciones posteriores encontraron algo importante: cuando se controlan factores como edad y determinadas variables sociales y culturales, esa diferencia entre hombres y mujeres puede reducirse hasta dejar de ser estadísticamente significativa.

Es decir:

puede no tratarse exclusivamente de una diferencia biológica entre hombres y mujeres.

La cultura, las experiencias personales y el contexto también parecen importar.

Fantasear con perder el control tampoco significa querer perderlo realmente

Esto merece una aclaración especial.

Una fantasía ocurre en un espacio mental donde la persona controla finalmente toda la situación.

Puede detenerla, modificarla o cambiarla cuando quiera.

Por eso una fantasía relacionada con dominación o pérdida de control no implica querer vivir una situación sin consentimiento en la realidad.

Fantasía y realidad son cosas diferentes.

El consentimiento sigue siendo indispensable en cualquier experiencia real.

Hay otra diferencia interesante: sentirse deseada

Algunas investigaciones han encontrado algo particularmente frecuente entre mujeres:

fantasear con ser intensamente deseadas.

No necesariamente se trata solo de imaginar a otra persona.

Puede ser la sensación de provocar deseo, ser el centro de atención o sentirse irresistible para alguien.

Un estudio que analizó fantasías mediante distintos métodos encontró que las mujeres incorporaban este elemento de “ser objeto del deseo” con mayor frecuencia que los hombres.

Eso ayuda a entender por qué algunas fantasías femeninas pueden estar construidas alrededor de situaciones, miradas, contexto y sensaciones, además del acto sexual en sí.

Las mujeres también parecen mostrar mayor flexibilidad en algunas fantasías

Una investigación reciente analizó datos de casi 57.000 personas.

Los investigadores estudiaron atracción y fantasías según el género de las personas hacia quienes se sentía atracción.

En promedio, los hombres mostraron respuestas sexuales más específicas hacia su género preferido.

Las mujeres mostraron una mayor respuesta hacia personas que estaban fuera de su género principalmente preferido.

Eso no significa que las mujeres sean automáticamente bisexuales ni que todas tengan fantasías con ambos sexos.

Lo interesante es que, estadísticamente, su patrón de atracción y fantasía puede ser algo menos rígido en ciertas dimensiones.

Y nuevamente aparece la misma idea:

quizás no estamos hablando de una sexualidad “más pervertida”, sino de una sexualidad que en determinados aspectos puede ser más flexible.

Entonces, ¿los hombres son más sexuales y las mujeres más imaginativas?

Sería tentador resumirlo así.

Pero también sería demasiado simple.

Los hombres muestran, en promedio, mayor frecuencia de deseo y pensamientos sexuales.

Las mujeres muestran algunas diferencias interesantes respecto al contenido, contexto y flexibilidad de ciertas fantasías.

Pero dentro de cada grupo existen diferencias enormes.

Puede haber una mujer que piense constantemente en sexo y un hombre con poco interés sexual.

Puede haber hombres con fantasías extremadamente variadas y mujeres con fantasías muy tradicionales.

El sexo de una persona no permite predecir exactamente cómo será su imaginación.

¿Por qué muchas personas creen que las mujeres tienen fantasías más “oscuras”?

Parte del efecto probablemente viene del contraste.

Socialmente estamos acostumbrados a escuchar que los hombres piensan constantemente en sexo.

Por eso sorprende menos cuando un hombre cuenta una fantasía atrevida.

Cuando una mujer cuenta exactamente lo mismo, puede romper una expectativa cultural y parecer más extremo.

En otras palabras:

quizás no sorprende tanto lo que fantasean las mujeres, sino descubrir que también lo hacen.

Durante mucho tiempo la sexualidad femenina fue representada como más pasiva, romántica y contenida.

La investigación moderna muestra una realidad bastante más compleja.

¿Existen realmente fantasías “normales” y “pervertidas”?

Probablemente usamos esas etiquetas demasiado rápido.

Una revisión científica contemporánea sobre fantasías sexuales concluyó que relativamente pocas fantasías son estadísticamente raras.

Muchas cosas que alguien podría creer que solamente imagina él o ella también aparecen en miles de otras personas.

La pregunta importante probablemente no sea:

“¿Es rara mi fantasía?”

Sino:

“¿Esta fantasía me genera algún problema en mi vida real?”

Mientras permanezca dentro del terreno de la imaginación y cualquier experiencia real entre adultos se base en consentimiento, respeto y límites claros, tener una imaginación sexual activa no convierte automáticamente a alguien en extraño.

Entonces… ¿quién tiene la mente más “pervertida”?

Después de revisar lo que dice la ciencia, la respuesta probablemente decepcione a quien esperaba una batalla entre hombres y mujeres:

ninguno gana.

Los hombres reportan, en promedio, mayor frecuencia de pensamientos, fantasías y deseo sexual.

Las mujeres pueden mostrar patrones diferentes en el contenido y una mayor flexibilidad en determinadas dimensiones de sus fantasías.

Pero existe muchísimo solapamiento entre ambos.

Tal vez la conclusión más interesante sea otra:

la imaginación sexual humana es bastante más amplia de lo que solemos admitir públicamente.

Y quizás hombres y mujeres no sean tan diferentes como muchos estereotipos nos hicieron creer.

La próxima vez que alguien diga que “las mujeres tienen una mente mucho más pervertida que los hombres”, probablemente la mejor respuesta sea:

depende de qué entiendas por pervertida.

Porque si algo muestran los estudios es que, cuando se trata de fantasías, la mente humana puede ser bastante creativa sin importar quién seas.